ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

lunes, 11 de noviembre de 2019

LA CREATIVIDAD


"Las tres gracias" de Rubens.


Este cuadro de Rubens, “las tres gracias”, es el más famoso de cuantos se han pintado sobre ellas –recordemos la obra de Rafael-, es un cuadro que nos hace reflexionar, según palabras de la profesora de arte en la Universidad Complutense Carmen Bernárdez,   sobre la tiranía de la belleza y sobre la salud por encima de las partes erógenas. En esta obra, los cuerpos femeninos se salen de los cánones de belleza actuales, para complacerse en recrear arrugas, resaltos y pliegues de la piel, se supone que al gusto de la época, ideal hoy para que los jóvenes vean cómo es recomendable valorar otras cualidades del cuerpo femenino.










LA CREATIVIDAD


Las Tres Gracias, eran hijkas de Zaus y de la ninfa Eurinome. Se llamaban Áglae o Aglaya, Eufrósine y Talía. A estas diosas –que simbolizaban la belleza, el júbilo, la comedia y la poesía- les estaba concedida la posibilidad de otorgar a dioses y a mortales los dones necesarios para  llegar a ser un artista.

La creatividad aparece, desde la asociación novedosa de hechos artísticos previos y legítimos que se dan en todo autor, con la idea y el efecto de conseguir nuevos propósitos a través del desarrollo de las propias inquietudes. La creatividad es un estado especial de conciencia, que permite generar a través del magnetismo producido por un don inherente, una red asombrosa y compleja de conexiones  e interrelaciones sensitivas, eso que permite al artista identificar, plantear, plasmar y resolver, problemas o inquietudes íntimas o del medio en el que vive, de manera relevante y divergente. Según Venturini, la creatividad, sería la capacidad humana de modificar la visión que se tiene del entorno a partir de la conexión con el yo esencial. Eso permite al hombre generar nuevas maneras de relacionarse en el contexto en que coexiste y crear nuevos objetos,  aventuras o desarrollos culturales, a través de estructuras habilidosas y composiciones esmeradas necesarias en toda sociedad que evolucione para bien. Esta actitud y poder de transformación mediante el arte, tendría un componente genético establecido, que facilitaría el posible desarrollo posterior, obrando como individuo comprometido con el tiempo  que vive. Sea como sea, la idea primigenia es interferida en cuanto aparece este impulso asombroso, disposición y llamada al arte que se va convirtiendo en algo preciso y necesario.
El boceto latente se genera y crece en la mente -punto de partida de toda labor sea plástica, musical, de arquitectura, literatura, etc.-, en esa masa craneana que define todo comportamiento existencial haciéndonos únicos y personales. Ese germen encerrado en ebullición a la espera de realización, puede fundamentarse en un sueño, en fuerte inquietud, en  imagen asombrosa, en idea recogida al azar, en pensamiento o razonamiento sobre lo divino o humano; puede fundamentarse en lo poético existencial y personal como es la visión de un horizonte que plasmar, la estructura de una flor, la textura de una hoja, el relieve de una montaña o cordillera, la línea divisoria entre el mar y el cielo... Esa energía retenida (que no es otra que la que nace de vivir con intensidad los acontecimientos) comienza a ponerse en marcha, con espíritu de adaptación, desde que somos conscientes de los estímulos que nos han provocado. Si apreciamos la necesidad de crear a partir de los mismos creyendo que es para bien, sentimos que hemos de obrar de inmediato desde nuestras pequeñas o grandes posibilidades, desde nuestras capacidades sensitivas e intelectuales, haciéndolo avanzar en el intento de contribuir con un granito de arena a la acción benefactora global.  
El arte, lo imaginado o soñado, las señales que nos proporciona un sentimiento magnánimo, debe de tocarnos directamente las fibras impresionables haciéndonos reaccionar; ha de devolvernos a la meditación, al momento interior de donde surge toda idea sensible y transformable, imponiendo anhelo y arresto, iniciando un diálogo, creando juicios de valores con fuertes connotaciones simbólicas y conceptuales, hablándonos con un lenguaje único que propicie las potencialidades más perceptivas, de manera que seamos conmovidos positivamente -afecto-efecto- generándose esa emoción artística -inquietud y sensibilidad- que pueda proyectarse hacia la realidad transformable. No debemos olvidar que la creatividad se relaciona con nuestras habilidades, con nuestras aptitudes y enfoques sobre una situación que tiene lugar, ineluctablemente, dentro de nuestros propios límites personales, sociales y culturales.
La técnica adquirida para realizar cualquier tipo de obra ha de estar al servicio de lo poético, ser parte del lúcido y mágico engranaje del sentimiento: obra sin poesía es obra muerta, se dice con acierto. La obra ha de ser desnudada de su originalidad para pasar a ser subordinada a momentos de complicidad con el espectador, lector,  admirador, etc., lo que convenga en cada caso, ya que se revela a través de un diálogo con el espacio atendiendo a estados anímicos -lo que es y en cuanto se es- al activarse la imaginación, campo o zona donde se alberga la primitiva idea, el discernimiento, la percepción, desde donde comienza a surgir la posibilidad de la obra bienintencionada posiblemente mediante la inspiración y el esfuerzo creativo que devienen a veces, las más con mucho tesón y esfuerzo, como sin apenas nos diéramos cuenta. Cualquier estímulo puede hacer que florezca una evidencia clara sin interferencias ni contraataques, ahí donde lo incorpóreo se hace corpóreo, donde lo perceptible expresado, lo onírico simbolizado, lo imaginario poético.  Sensaciones, que  se abrazan a través de una necesidad latente de transformación y provocación que lo harán   emerger y prevalecer a través de esa corriente o magma eternamente cambiante que llamamos arte. 
Los elementos que forman lo llamado poético o bello, forman vida al momento a través del mágico desarrollo que como verdadero procedimiento o método plantea requerimientos, interrogantes e inquietudes, recurriendo a la interioridad del alma, al estado de necesidad, al desahogo emocional inmediato. Así se forma ese bucle hermoso que entra en contacto con los propios sentimientos a través de lo hecho compartido, aún sin ser a veces conscientes de cuánto mantenemos y de cuánto aparentemente olvidamos pero permanece. El arte se revela siempre como necesaria convulsión, acomodándose a la vida social. Como nos diría Antonio Gamoneda, «La memoria también está hecha de olvidos». En cuanto al arte, todo pareciera estar, de una manera u otra, expresado, pero la verdad es que a la vez hay sensaciones que nos dicen que todo resta por hacer. El arte intensifica, da razón de ser a la vida, es absolutamente ineludible, sirve para contrarrestar el lado  oscuro, contradictorio, perverso o negativo de la sociedad, quedando como tributo fundamental para mantener el desarrollo y equilibrio emocional de la misma humanidad que lo alienta.

Barcelona.-Octubre.- 2012.
©Teo Revilla Bravo.





4 comentarios:

  1. La verdad es que no sabía cómo comenzar mi comentario, creo que tu escrito está queriendo expresar la creatividad en los artistas de verdad, porque sabes que hay muchos que se alejan bastante de el idealismo de tus palabras, éstos sólo se quedan en el mercantilismo y en los laureles que puedan conseguir para sus cabezas... los otros los de verdad, crean desde su interior como se crea la mariposa en su capullo de seda y llega el momento en que se abre a los ojos ajenos y se ve en su vuelo... pura poesía, gracias por ser de esta clase y además saber explicarlo. Besitos

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    1. Sí, Karyn, se trataba entre otras cosas de separar ambos mundos: el del arte pura y propiamente dicho, y el de los valores mercantilistas que suelen ser los que más logran verse por unos motivos u otros prostituyendo el arte. Un abrazo.

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  2. Yo admiro profundamente a toda persona capaz de crear. El fin, el camino,o el objetivo es condicion secundaria a mi entender. Luego puede gustarme más o menos el trabajo, pero ya parto desde la admiración. Tu escrito es de articulista de renombre.

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    1. Habría que aligerarlo un poco. Pero eso se ve tras reelecturas y con el paso de los años; o sea, ahora. Gracias por leerlo, ya que puede resultar un poco espeso, Jordi.
      Te dejo un abrazo.

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