ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

martes, 22 de noviembre de 2022

EL PODER DEL TEATRO

 



"El actor" de Pablo Ruiz Picasso






EL PODER DEL TEATRO

 

 

      Con sencillez, honestidad, energía y entrega, sin arrogancia ni paternalismo tocado de aliento el actor sale a escena.

 

 

    Tener la potestad de poder tocar las almas de la gente abriéndola a los estímulos del corazón, de poder apelar a la condición más sensible y humana con el fin de agitar las fuerzas emocionales que dominan sus vidas, es la virtud, como función, que tiene el teatro.

    El teatro en nuestras sociedades posee un poder ritual sobre la naturaleza del hombre, pues va más allá de la elemental representación de la vida. Hay algo visceral en la actuación que puede estar, si logra llegar, al alcance del espectador sublimándole el momento.

    El teatro mejora nuestras vidas, las vuelve más comprensibles, las espiritualiza. Es un arte que se ejercita en equipo, pues cada actor está en cooperación permanente con el resto del elenco para formar ese todo que hace que una obra funcione: autor, director, regidor, avisador, escenógrafo, actores, figurantes, comparsas, montadores, iluminadores, tramoyistas, maquilladores, aquellos que cuidan los detalles más mínimos, sin olvidarnos del anónimo escondido apuntador. Un equipo que trabaja, ensaya, discute, pelea, se divierte y se expresa, a través de personajes inventados por la pluma mágica de un dramaturgo iluminado. El teatro —tragedia, comedia, drama— permite no solo comunicar, sino que también interactuar con el mundo al entregarle entretenimiento, experiencia, saber, sensibilidad, todo aquello que puede beneficiar a miles de personas, haciéndolo a menudo con el agotamiento general de la compañía tras giras interminables.

    El teatro es para el actor una herramienta, un ideario de integración, una apuesta por las personas más allá de la simple imitación funcional; es también fuente de contenido reflexivo y de compromiso social, al despertar en el público, con las propuestas y planteamientos que se ponen en escena, una complicidad sincera. La magia del teatro, al alcanzar a tantos públicos, se convierte en el actor en una necesidad de manifestar su interior a través de las emociones, sensaciones, sentimientos e ideas, que en escena expresa. Y lo hace dentro de un proceso de investigación colectiva, a través del cual se van descubriendo las posibilidades que la obra ofrece. No debemos olvidar que el teatro es en esencia una representación, pero también una sutil enseñanza sobre nosotros mismos.

    En el teatro interviene –a veces sin ser muy conscientes- el aprendizaje emocional que permite al actor adquirir la capacidad de reconocer sus emociones, así como comprenderlas, expresarlas y regularlas de forma adecuada, además de tener la posibilidad de explorar las del espectador y establecer con él una relación satisfactoria.

    El objetivo de la educación emocional en este sentido como en todo sentido artístico, es hacer crecer la cultura fomentando el bienestar personal y social.

 

 

Barcelona. Diciembre. 2014.

©Teo Revilla Bravo.






viernes, 18 de noviembre de 2022

ONDAS EMOCIONES

 


"La amistad" de Pablo Picasso



ONDAS EMOCIONES


Ojalá estos versos resulten ser —esencias

del alma— los que deseo escribir si logro

no perderme vagamente en un envite que me haga

girar hacia el lado oscuro renunciando a la luz

que nace bellamente  alborotada al pensarte.

Un chaparrón de palabras para no decir

posiblemente nada, concretándose sobre papel

o pantalla en albergues sentimentales de inútil

eficiencia. Memorias e inquietudes —agua, 

camino, nube, luceros, centellas—, empeños 

por ver expresado el amor de algún modo. 


El alma se templa. Fluye por soñadores arroyos 

que  resonante besa y atempera el fluir del tiempo.

 

Ojalá aparezca el deseo —fontanal de alborozos

y dichas—  convertido al fin en pujante palabra  

amiga que  logre enlazar, batiéndose triunfante, 

con la voluta envolvente, extensa, fluctuante, 

armónica y emotiva, de las hondas emociones. 



BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo







 

sábado, 12 de noviembre de 2022

TODOS BUSCAMOS….

 


"La búsqueda" Obra de la pintora madrileña Pilar López Báez






TODOS BUSCAMOS


De una u otra manera, unos por un camino otros por otro, buscamos algo que valoramos como verdad, aún sin entender qué significa concretamente esa palabra. Unos lo hacen a través del arte, de la ciencia, de la religión, de la filosofía, de la agricultura, de las relaciones cotidianas o de la interiorización personal, a saber. Los seres humanos hemos peregrinado, a lo largo de la historia, buscando respuestas con palabras y pensamientos que pudieran definir los misterios que nos han inquietado y maravillado, por unas cuestiones u otras.

Ante el dilema de no saber cómo expresarlo, algunos han ido a buscarlo a través del poder, de las armas, de la ley o el dinero como si eso fuera la panacea de sus pobres y embrutecidas vidas; eso sí: condicionando, arruinando o asesinando las de los demás sin ningún miramiento. Pese a todo, la defensa de la inteligencia por encima de las armas es el camino elegido por la mayoría, pese a las persistentes amenazas bélicas de otros. Si la humanidad sobrevive, es gracias al estímulo de la solidaridad y la búsqueda de la paz de las buenas gentes.

La verdad no es una revelación que se halla en libro escrita, ni es una teoría científica que desclasificar, ni un teorema matemático que despejar, ni una conclusión filosófica llegada en charla amena con un amigo mientras se toma café en un bar; la verdad es una experiencia existencial única y personal, algo que se vive y siente en lo más íntimo, a menudo sin siquiera conceptuar. Alcanzar ese estado que permita vivirla sin revelaciones prodigiosas, marchamos intelectuales, patrioteros o espirituales que anulan la mente, es la más grande aventura que pueda emprender el ser humano. 


Barcelona, octubre del 2022

©Teo Revilla Bravo  







lunes, 7 de noviembre de 2022

CORPUS, MENTIS, VITA

"Pane geométrico 33 05.

Perteneciente a la serie los "tampones de pan" proyectos utilizados para texturas base. Dibujo sobre cartón, técnica mixta/mixed media, Créditos: Montiscause & francesca Regni .
Desde 2012 Studio Motiscause, es un estudio de arte contemporáneo y creación de piezas únicas con base en Barcelona, fundado por Montiscause junto con Francesca Regni (Corinaldo, 1978) curadora y gestora del proyecto asociado a la arquitectura.


CORPUS, MENTIS, VITA

Lo primero que sentí al nacer fue, al paso de la medianoche, fue el susurro del viento llegado del río y la presencia de la blanca luna que a finales de mayo libre y alegre campea a sus anchas regalando prodigios por sierras, montes y valles.

Barruelo, barrio del Río. Niñez en que reverberaba la luz del alma como lo hacía esa luna reflectada en las aguas del río Rubagón en los aromas primaverales de la noche absoluta, rutilante de estrellas, que miraba embobado comenzando a apresar con intensidad la vida. Lloros primeros. Blanda voz y nanas musicales nacidas en el blando lecho materno insuflándome hálitos de seguridad y amor,  primeros años cincuenta.

En ese íntimo rincón pegado al río donde no se escuchaban los aullidos del lobo ni el merodear del zorro, sí los asustadizos ladridos de los inquietos perros a pie de casa, fui abriendo los ojos a la vida en medio de un contexto minero doloroso, reciente la muerte por desprendimiento de galería del abuelo Teodoro barrenero en las minas de Vallejo de Orbó. Este terrible hecho luctuoso, inscrito en los rostros  familiares, cuajaron en el ánimo, alentaron la duda, la interpelación, la oscura náusea de lo que luego entendí como explotación obrera y  temor a que el sacristán tañera a muerte las campanas parroquiales de Santo Tomás con el desasosiego entrando en las casas.

Escupir desazones de manera inconsciente e irreflexiva; albergar esperanzas pese a todo en cada amanecida; construir espacios de juego, valor y alegría con los compañeros de escuela y barrio; corretear por los prados con la visión de miles de florecillas silvestres nacidas entre el verde y el pacer perezoso del ganado con grato sonido de sus esquilas; adentrarse en la floresta orillando el río hasta perdernos en los confines del Calar de Brañosera y caminar sendero arrib hasta llegar a lo más escabroso de la sierra Hijar, pisando por donde los árboles desaparecen y los arbustos cercan los senderos, y siguiendo hacia más alturas, llegar a donde los picos se desvisten de vegetación y las vistas son maravillosas mires para Cantabria o lo hagas para Castilla. Aire puro; frescor que aguija las mejillas si no se templa el aire; sol radiante y fuerte, si rige la calma estival. Con los brazos en cruz y mucha alegría, respirar en dulce mareo a pleno pulmón, subidos en el emblemático Torreón para sentir la inmensidad del universo puesto a nuestros pies.

Regresar. Deslizarse cuesta abajo reteniendo rodillas y pies para no resbalar y caer hasta llegar al pequeño mirador y recoger la hermosa panorámica: cimas bordadas de relucientes blancuras, y tierras y valles santullanos. Perfilar caminos y atajos, sintiendo el aire silbar por entre el musgoso robledal en la espesura del intenso bosque brañoserense; probar la diversidad de bayas comestibles, de moras, endrinas y frambuesas, mientras sentimos cómo una tibia luz amarilla entre rama y rama parece acariciar a momento las nubes. Día magnífico de aire templado,  limpio cielo y sol vigoroso. Hablar durante el camino con los pájaros, con los corzos sigilosos vistos al azar, con los grillos que habitan las praderías de altas hieras, con las azuladas nomeolvides, con plantas y arbustos en general, con todo aquello que sale al paso. Y ser  feliz.

Encrucijadas. Buenas y malas sensaciones en el devenir de los tiempos mientras se trasforma la inocencia en sustancial poesía, en expectativa, surgimiento y aprendizaje, pues toda la  vida es una asignatura inabarcable que se ha de ir asimilando a través del esfuerzo, la voluntad, la sensibilidad y la experiencia.

Ablución. Corpus, mentis, vita. Anhelos de  montes, prados, agua, valles, madrigales, soles, nubes, lunas.



OCÉANOS DE LUNA
(Cuaderno VIII. (1984-1987)
©Teo Revilla Bravo.





jueves, 3 de noviembre de 2022

NATURALEZA MUERTA 2

 


"Jarrón con flores" Obra de mi autoría,  2002.




 NATURALEZA MUERTA

La Naturaleza Muerta no goza de todo el mérito que merece. Es considerada hermana menor del arte pictórico, al menos por algunos en la actualidad. Sin embargo, no desmerece de otros estilos artísticos a veces superándolos al ahondar el pintor (sensible, talentoso y atento) en el objeto elegido y convertirlo en sujeto más que en pretexto.
Para que funcione bien esta pintura, se han de elegir elementos inanimados cuyo aspecto misterioso, a veces oscuro, llamen la atención del espectador al ser dotados de un reclamo que, imprevisible como todo en pintura, entusiasme hasta llegar al alma.
Se trata de tener la capacidad de saber dotar de dignidad artística (armonía, relajación, llamada a los sentidos), agudizando la mirada, eligiendo bien la forma y mancha que privilegie el color y la expresión emocional sobre la expresión fidedigna, dando la sensación de trémula efervescencia. De ese modo aparecen sorprendentes elementos: flores, animales, una llave, un cacharro culinario, una máscara, o bien,frutas en una, mesa, sillas, jarrones, lo que sea, logrando que el espectador a través del juego de luces y colores logrado por el artista alcance íntima y entusiasta relación con lo que está viendo. Cèzanne pensaba que la tarea de un artista es llegar al corazón de lo que está ante nosotros, expresándolo con toda la lógica posible.


Barcelona, octubre del 2022
©Teo Revilla Bravo

 



lunes, 31 de octubre de 2022

TENGO




"Mujer con sombrero" pintura de Henri Matisse





“Un poeta debe dejar huellas de su paso, no pruebas.

Solamente las huellas hacen soñar.”   René Char.

 

 

TENGO

 

Tengo muertes suspendidas que tiemblan

a la espera de no existir ni para ellas ni para

nadie. La belleza se pone sombreros de flores

esta tarde para ocultarse. Gráciles pájaros. 

Ligeros alados sueños. La corriente

de nuestra vida, en lo azul más profundo,

va acumulando aprehensibles pero Invisibles

condenas que poco a poco nos llevan

—en nave secreta y única— a lo inevitable.

 

Mientras tanto, pasión de tarde,  la vida,

balanceada con firmeza por tus ojos, amor,

aún respira en plenitud de crepúsculo.

 

Esencia de las cosas, dejemos todo —pálpitos,

proyectos— en manos del viento...



BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo





martes, 25 de octubre de 2022

LA PALABRA DEL POETA



             Obra de Marc Chagall, el pintor de la poesía.


                                                                       


  

 

    .

 LA PALABRA  DEL POETA

 

                   "La poesía era la poesía
                 y el humano era el humano
                 y ocurrió que ya casi nunca se encontraban
                 la una con el otro”.

               Isaac Golde , El libro de las transformaciones. 

 

 

    ¿A quién le habla el poeta? Se habla a sí mismo, a su propia condición como ser, a la esencia de las cosas que cobran sentido en su alma. Habla también a los otros desde la modestia creativa y la lealtad humana. De silencios, de un tiempo y de un espacio impreciso y atribulado que se abre a veces en el ánimo con rabiosa ironía y desesperanza; así mismo anima a la serena reflexión sobre el tiempo lleno de discordancias que vivimos, sabiendo que no hay Edén posible, sí un continuado e incómodo exilio. El poeta nos estimula a que nos detengamos un momento ante la emotividad existencial, y así sentir crecer la experiencia con que se intentan combatir los males que aquejan a la humanidad y al propio ser.

    La poesía forma parte de la realidad. Está hecha de una rica materia prima, a la que  llamamos palabra. El poeta se vale de ella, para descubrirnos el alma humana sumergiéndonos en un fructífero vivero que alienta en el lector la capacidad de soñar. Hay, debe de haber, ternura en los versos, pero también contundencia y denuncia cuando lo injusto duele por dentro. De la manera en que escribamos, dependerá que sepamos llegar a los otros. Lo importante es acertar con la idea, llevarla a la reflexión y elaborar eficazmente la construcción del poema. Las grandes obras no aparecen gritando a los cuatro vientos nuestro talento; las grandes obras aparecen susurrando pues manan directas de las fuentes del silencio, tierra propicia para que crezcan  plenas. La poesía es ritmo susurrado. Hay que hacerse poetas para susurrar esos silencios y acallar los gritos atronadores que con frecuencia asfixian y anulan las mentes. Que nada agobie ni chirríe. Que los versos sean transparencia, provecho y satisfacción, así como lectura intuitiva y gozosa.   

    Un conocimiento mejor de la palabra y sus mecanismos de interpretación, nos conducirán hacia una lectura enriquecedora. Todas las capacidades potenciales de la palabra, se han de utilizar para lograr sorprender, sugerir y emocionar. Seamos poetas de lo sencillo mediante el análisis de asociaciones que despierten las capacidades que encierran para hacer expresiva, sugerente y emotiva, la comunicación  escrita. Lo invisible, inspirador y sentido, requieren reflexión sobre nuestra presencia y situación en el mundo.

    Verso y poesía no son fielmente lo mismo. La poesía es una exégesis del instante único y mágico que ofrece el poeta. Todos sabemos que se escriben versos y versos, miles de versos, que suenan bien e incluso tienen una ordenación o arreglo estructural agradable, pero sin que en  ellos haya una partícula real de poesía al ser dictados de mecánicamente sin el elemento esencial del encantamiento, ese algo necesario y mágico que penetra más allá de la superficie de las cosas yendo hacia la sublimación que precede a toda obra de arte. Todos notamos cuándo estamos ante un buen poema, porque como decía alguien metafóricamente, tras su lectura desearíamos morirnos de indescriptible gozo.

 

Barcelona.Diciembre.2014.

©Teo Revilla Bravo.






sábado, 22 de octubre de 2022

QUÉ SIENTO AL SER VIEJO

 


"Viejo desnudo al sol" del pintor catalán Mariano Fortuny 







QUÉ SIENTO AL SER VIEJO (Relato)


        Un joven me preguntó, no hace mucho, qué sentía al ser viejo. Me cogió  desprevenido. Ni siquiera me había hecho yo esa pregunta, quizás porque no me considere viejo aunque me vea mayor. Cuando vio mi reacción de sorpresa, noté que se le cambiaba el rostro, que afluía en él una suerte de congoja quizás considerándose un imprudente al formular tal cuestión. Para animarle le dije que no se preocupara, que era una pregunta interesante, y tras reflexionar un instante añadí, que sobre todo tipo de apariencias hacerse viejo es también un regalo de la vida.

        Cierto que a veces me sorprenden los cambios de la persona que habita en mi espejo, pero no me preocupo mayormente, sé que es natural envejecer. En todo caso, no cambiaría lo que tengo y soy por un estómago más plano y fibroso, por más pelo o  unas cuantas canas menos. Me acepto. He aprendido con los años a no regañarme, a permitirme licencias simples como comer algunas cosas demás, a darme caprichos que antes condenaba con severidad, a estar en mi derecho de ser un poco desatento, desordenado y desoído, e incluso extravagante como pasar horas en el parque contemplando las nubes del cielo enamorándome de esa luna que suele llegar tempranera.

        Es una edad, en todo caso, complicada, ya que a algunos familiares y amigos me ha tocado verles irse de este mundo antes de tiempo sin tener la oportunidad de disfrutar la libertad de hacerse viejos como yo, doliéndose mi corazón a veces en exceso por cercanía y querencia de esas personas. Pero la edad también da privilegios como escribir palabras en el ordenador, inspirado o no, sabiendo que hay amigos virtuales que generosos me leen. También puedo estar despierto hasta que me caiga rendido de sueño sin tener que rendir cuentas a nadie ni preocuparme de horarios laborales. Cierto que a veces me inunda la nostalgia y lloro y escribo  poemas sentimentales como cuando era adolescente, pero me hace bien. También suelo pasear templadamente por la ciudad; o caminar por la playa con un traje de baño que se estira sobre el cuerpo flácido cuando entro en el mar  para hacer un clavado en las olas dejándome plácidamente ir a expensas de las miradas que me lanzan, no sé si compasivas o risueñas, algunas jovencitas envueltas en bikinis que toman el sol en la arena. Ellas, aunque no piensen ni les altere lo de la edad, también se harán viejitas si tienen suerte.

        Se sufre. El cuerpo cambia. Pero ese abatimiento nos da fuerza y nos hace crecer en tenacidad. Un corazón que no se ha roto en algún sentido, es un corazón estéril, querrá decir que no ha tenido el privilegio de amar y ser amado. Me siento orgulloso por haber vivido lo suficiente como para conocer ampliamente ese sentimiento, de ver que mis cabellos se vuelven grises, y también de conservar la sonrisa de mi juventud antes de que aparezcan los surcos profundos e inevitablemente la borren.

        Volviendo a la pregunta del joven, podría responder: Me gusta ser viejo porque la vejez me hace más sabio y libre.

        Sé que no voy a vivir para siempre. Pero mientras esté aquí voy a hacerlo en lo que sea posible según mis propias leyes, que no son otras que las que me dicta el corazón. No voy a lamentarme por lo que no fue o no pudo ser, ni preocuparme por un devenir sin sorpresas. El tiempo que esté respirando en salud, seguiré amando la vida como lo he hecho hasta ahora cercano a los míos: el resto, qué remedio, lo dejo a voluntad del destino.


Barcelona, octubre del 2022.

©Teo Revilla Bravo