"Print Gallery" obra de Maurits Cornelis Escher, artista neerlandés conocido por sus grabados xilográficos, grabados al mezzotinto, y dibujos de figuras imposibles y mundos imaginarios.
LABERINTO
Lo primero, decir que todo poema bien escrito
comienza a emocionar al primero, segundo, o tercer verso. Esa es la medida que
dispongo, instintivamente, para saber si debo seguir o no leyendo. Hay muchos
poetas, pero en realidad poca poesía. Una cosa es el propósito, y otra la
realización. Entre esa poesía que merece la pena leerse, mucha de ella nos es
excluida por un problema de imposibilidad, bien sea por intolerancia o
ineficacia editorial, por falta de medios del autor, de labor de difusión
educacional e institucional, por recursos, por lo que fuere.
Este extenso poema, “Laberinto”, del que me
ha llegado a través de su autor una tercera parte -dice en su humildad que para
no cansarme-, no he podido dejar de leerlo, hasta el momento en que impulsado a decir algo agradecido, he hecho una pausa, lo que puede indicar la
medida del impacto lírico de este trabado e inspirado poema. Hay que ponerle
respiros, sí, dejarlo y continuar en
otro momento, pues poco a poco es como mejor se percibe la poesía.
“Laberinto” es un poema que sin duda habrá
dado trabajo a su autor en intensas revisiones, obsesionado por la reflexión,
la belleza y la obra perfecta, algo que tozudamente se impone. No lo remuevas
mucho, querido poeta, ni taches ni quites ni añadas demasiado, sabes que a
veces moviéndolo obsesivamente -habla la propia experiencia-, acabamos
dañando la primigenia espontánea idea. Toda revisión o corrección ha de hacerse
con cuidado, para no alterar su esencia, su frescura, su naturalidad. Pero esto
lo sabe bien Modesto Herrera por propia experiencia.
Este “Laberinto” que ofrece al posible lector,
es una ingente labor, meditada, embellecida, profundizada. Por este motivo el
lector ha de ir asumiéndola con sumo cuidado, sumiso pero intuitivo, dejándose
invadir por los beneficiosos efectos que nos prodiga toda forma artística. Es
una riqueza entrañable este sorprendente, casi podríamos decir que a la vez
circunspecto y sobrio, poema, que emana ligero y libre con cada verso desde los rincones más sensibles del alma del poeta, por su rica esencia, bello atributo del ser
perceptivo y sensible de quien lo escribe.
En esa búsqueda de identidad y claridad
poética por el inextricable laberinto personal, la inspiración lograda es un
gran canto a la poesía –a veces recuerda al mejor Neruda-, un salmo de gran
calidad ritual brotado del silencio, que se desprende sobre el lector como alud
exuberante de gran emoción. Quizás no deba extenderme en intentar profundizar en los sentido, pues ha de ser recogido libremente y de manera personal por quien lo
leyere. Lo mejor será tratar de glosar los efectos -si es que se puede- y
dejarse caer, sumando percepciones, acto de asimilación y meditación poética en
el beneficioso sonoro encaje que ofrece el poema.
Un apasionante desafío es leer este derroche
de autenticidad, a veces aquietado, ponderado y contemplativo, que muestra a
quien sabe mirar una voluntad ética admirable. Como si se tratase de una
radiografía sincera, emotiva y real, que huye de lo fácil grandilocuente, para ofrecernos
sentida emoción. Subyuga. Nos conmueve este “Laberinto” por el cual hemos querido
perdernos, porque hermosea nuestra percepción poética mientras vamos buscando y
encontrando caminos y salidas en ejemplar labor de compulsión expresiva.
“Laberinto” es una obra que capta y traslada
al papel lo más inasible y huidizo de la mirada. Eso es poesía. El lector que
ha tenido la suerte de conectar libremente con los versos, lo agradece
profundamente.
Agradezco enormemente la dedicatoria.
Fragmento:
Fragmento:
Tu / Tercer canto
A Teo Revilla, cuidador de la palabra
Entonces ¿quiénes somos los que
somos
si no es lo que somos
que sin ser no somos nada?
No puedo sustraerme de tu
encanto, me tienes atrapado
en medio de dos corrientes de
agua en esencia diferentes
ambas son anáforas, sinónimas,
parónimas, contrarias,
hermanas, rivales,
sacerdotisas de la vida y de la muerte;
a veces parecen enemigas y otras
por su origen incestuosas,
una baña el árbol que me brinda
un manto protector
seductor y cristalino, la otra
abre su boca siempre inmensa
y se empacha con su imagen
por la esquina de mi casa.
Eres el mar embravecido, la calma
necesaria en la tormenta,
el faro inservible en una noche
brumosa y sin estrellas,
pero también la música de
pájaros, luz que se cuela en mi ventana
tardes de abril sin prisas, la
mirada serena y fija en la montaña.
Sin ti el tiempo entre una jugada
de ajedrez es el rey muerto
pero también sin ti la reina es
la señora pintora de los cuadros
la albacea de herencias sin
fortuna en una mañana desolada,
un jardín sin crisantemos y
vacío sin eco transparente.
En ocasiones voz solitaria sin
orquesta, canción sin armonía,
a veces lince, pantera o loba
protegiendo a sus cachorros de la hiena;
la selva negra, el momento
anterior al sacrificio,
la antesala de la vida
aprisionada. Pero contigo,
el mar verde y azul de las 6 de
la mañana,
red que vence a las gaviotas y
los peces, pescador de sueños,
coral arrepentido de agua dulce y
huellas dejadas por el sol
en las arenas de la playa
mientras mis sentimientos flotan.
No puedo abstenerme de tus reglas
construidas en la nada
la conciencia sin verbo, la
ausencia de palabras, la ausencia
de todo lo que pueda percibir o
imaginar el pensamiento,
necesarias para poder acechar
al hacedor de nuestro tiempo.
No quiero que seas mujer, amante,
adverbio o adjetivo
no quiero mezclar las recetas que
conjuran al misterio
y lo hacen regresar desde atrás
para llegar a ese instante
en que la pluma o la máquina, al
fin y al cabo dos cosas parecidas,
resuelvan la pugna entre lo que
es verso a secas y poesía.
Vuelvo mis pasos a las canciones
que escuché en otro poema
con otras voces ahora que no me
dicen nada y sin embargo
pueden decirme lo que busco: el
encuentro de mi yo perdido
entre tantas caminatas acompañado
por el sonido en el vacío.
No puedo desprenderme de tu
espera y salgo a tu búsqueda
con un par de cuencas, una bocanada
de humo, papel y lápiz
la mirada difractada en el vidrio
de la historia, amores idos
ilusiones escondidas en los
caminos recorridos del silencio.
Sigo mis pensamientos que se
refugian en el diccionario
ellos quieren encontrar la
palabra que lo diga todo
como alguna vez fue el Verbo y
otras veces el espejo,
el sentimiento desolado, la
muerte, los fantasmas,
el cuerpo fragmentado, las frases
congeladas como la rabia,
el destino, la soledad, el mismo
tiempo.
Llevo a cuestas un proceso
estéril al tratar de cocinar
nuevas palabras, saco algunas de
mi viejo portafolios
construido por el viento,
quiero coser una frase hecha
con otra ya desecha, la
intersección o un conector diferente
a las vocales permutadas, el
dedal, el horno a cuatrocientos grados,
los botones del placer, el ojal y
el cierre, hilvanados
al cristal de las
ideas de la misma forma que el camello
pasa por el ojo transparente del
misterio.
Pongo punto y aparte en este
momento en que te busco
y te encuentro, te acepto y te
rechazo y sin embargo estoy
de nuevo en la conjura del sol de
las once de la noche,
repitiendo las mismas frases,
leyendo el cuento de una forma parecida
sin pensar que esto puede
volverse diferente; el cansancio
y los párpados cerrados, el ron,
el viaje, el cigarro, las reumas
que de un tiempo acá le aquejan a
mi mente y sin poder contar
con esa yerba milagrosa que
aligera las neuralgias y las penas.
Para leer el poema,
completo dirigirse a esta dirección:
Barcelona.-
Febrero.-2013.
©Teo Revilla
Bravo.
Apreciado Teo, amigo y maestro, es un honor para mi (y mis letras,el análisis que realizas de Laberinto, aparte del agradecimiento, se encuentra la impronta de tu pluma. Un abrazo grande!
ResponderEliminarModesto, compruebo con alegría que has conseguido llegar hasta aquí y dejar tu saludo, tu cercanía amiga.
EliminarEs un escrito de hace unos años, recuperado, y algo pulido para su mejor comprensión. Recógelo si lo ves conveniente, salió en agradecimiento a la lectura de tus poemas, a tu labor y a tu amistad.
Fuerte abrazo.
Hace mucho tiempo que no leía la bella poesía de Modesto. Creo que cada palabra que utilizas para introducirnos en su poética y en este poema en particular, están muy bien escogidas; como él bien dice en su dedicatoria, eres como un cuidador de la palabra y se te da genial, así como a Modesto crear poesía, preciosa. Gracias a los dos por el talento que derraman. Besitos
ResponderEliminarYa ves que merece la pena. No se prodiga mucho por estos pagos, pero sigue en ello.
EliminarBesos.
Karyn, un abrazo grande y con gratitud por tus palabras y las palabras de Teo hacia mi humilde trabajo,
ResponderEliminarGracias siempre a ti, amigo Modesto. Es un gozo leerte, sentir esa sensible mirada a la vida personal que transmiten tus versos.
EliminarAbrazo grande.