ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

domingo, 20 de enero de 2019

TEMBLOROSAMENTE




Obra: "Máquina temblorosa" (1922) Acuarela del pintor suizo-alemán Paul Klee.

Localización: MOMA, Nueva York.







TEMBLOROSAMENTE


Temblorosamente, como si alguien te delatara;
como si sintieras la fantasmal sombra del cuchillo
homicida proyectando en la pared el punto sensible
donde caer e incidir hiriendo tu cuerpo.
Imagen que sentías te hostigaba,
sensación de ser espiado, delatado,
encontrado en falta en cualquier impreciso
momento y por nada.
Tristemente, observando con desconfianza
el abismo abierto a tus pies mientras
te fustigaba -viento, tiempo, nudo de metales-
la vara chasqueadora alargada desde el fuiste
al serás llenándote de temores.

Pálida figura, que espera valiente que el mar
del invierno se convierta en rumbosa primavera,
y el vuelo animoso de los pájaros se pose
sobre la verde resplandeciente pradera.
Amargamente, insomne, fatigado,
desvelado, preguntando con apretados
dientes e indeciso andar sobre la utilidad
de todas estas cosas abreviadas por los otros
en un rotundo: ¡así es la vida!,
productos castradores y mortíferos que rehuiste,
pues sabías que lo que gira en la vida
es el impulso trascendental que evita
males y estrangula entuertos.
Temblorosamente, si bien algo triste
y desconfiado, sigues avanzando creyendo
–violines salpicando con sus sones los cielos-
en la sublimación práctica de los sanos
y honestos estímulos que desde bien niño
tus mayores te inyectaron.


DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.




martes, 15 de enero de 2019

LA LUZ


El fotógrafo leonés, José Ramón Vega, retrató así al poeta Juan Gelman durante una visita que éste hizo a la ciudad de  León, España, en el año 2012.









                       LA LUZ
                        A Juan Gelman


La luz descose esta tarde la franela dormida

de las malas intenciones donde se desajustan

y enfurecen —sesgadas, crispadasmiradas

de desdén y odio, que asesinas sirven para

destrozar abrazos, consuelos y vidas,

descobijando sábanas en insolente infierno.

 

Pertinaces, sombrías, silenciosas,

dilatadas, ciegas, crueles dictaduras .

 

Mundo con mundo, horror con horror

enfurecido; déspotas de la de la impiedad,

de la uniformada incomprensión y odio;

seres que desbaratan, con ácido de azufre

y desvergüenza, libertades,

quemando el jardín preciso de la vida.

 

Hay quienes dibujan un lúcido sol y dicen

que es cierto que aviva y calienta almas;

y quienes dibujan un alegre fraternal corazón

lleno de colores tornasolados plenos de brillos

y afectos; pero hay quienes airados inquisidores,

dibujan virulentos aviones de hostilidad

y muerte, que van sembrando de cadáveres

mares, cielos y tierras.

 

La belleza imperturbable de una rosa,

se marchita deslumbrante y silenciosa.

 

El dolor, a golpes y golpes de fuego lento,

nos parte el alma; la docta luz poética, 

amigo Juan Gelman, nos la reconforta.

 



“SOLEDADES” (Provisional)
Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.





domingo, 13 de enero de 2019

LA VOZ DE LA NATURALEZA





 "BOSQUE OTOÑAL"  2007 Obra de mi autoría.











LA VOZ DE LA NATURALEZA

“La tierra no es como muchos piensan, una herencia de nuestros padres. Es cuando menos, un préstamo de nuestros hijos”.
José Martí

Fanales ardientes. Deslumbramientos. Leve rumor de luces y brisas. Señales que procedentes del rayo y del trueno, penetran en las nubes y se hacen arco iris alumbrando conciencias e iluminando caminos a los que sin cesar una y otra vez ingratos e ignorantes damos la espalda. ¿Está vivo el creador de la existencia? ¿Pervive el ser maligno y tentador? Por encima de fronteras y límites, el cielo extiende gritos de auxilio emitidos por una doliente naturaleza.

No obstante, la naturaleza que es base y razón de cuanto existe. Continúa cantando sus salmos y enarbolando sus engranajes, ajena a guerras y miserias ocasionadas por la ingratitud del hombre, sigue desarrollando pese a todo su misterioso, íntimo y admirable mundo mágico. Si contempláramos y sintiéramos debidamente sus efectos beneficiosos, sus aguas claras, sus ríos azulados, sus glaucos mares –pez, gaviota, sol, nube, viento, arena -, los árboles que rebrotan cada floración, las plantas que crecen alentadas de agua y luz, los valles, las rocas y montañas que escalan níveos cielos, la fauna que transita y se desarrolla con voluntad y fuerza, nos sentiríamos arrebatados por una extraña energía, estaríamos en perfecta comunión con el medio natural, celebraríamos el milagro sorprendente de estar vivos…

Observa embelesado la belleza y primor inescrutable de todo lo que se congratula y hermana, a través de los labios verdes de la exorbitante fecunda primavera, fuerza germinante en constante conmoción, que como el sol asciende y desciende purpurea por el llano y la colina, brota en el desierto y en la selva, se origina en océanos y mares, cruza y embellece rutas y senderos, imparable madrina de los aciertos del pino agreste, del viejo roble, del extraordinario abedul, del sol y de la luna, alas y cantos, alegría de lo azul celeste, del blanco invernal sobre el ramaje desnudo o las hojas caídas en la otoñal floresta aún visibles.

Belleza y sostén que alientan latidos de vida -creación sublime- lanzando su voz, llenando el planeta de clamores y alientos, de sentimientos y ternura. Y sin embargo, nadie –egoísmo, polución, ingratitud, amargura- o muy pocos parecen prestarle atención.



Barcelona. Noviembre de 2014.
©Teo Revilla Bravo





viernes, 11 de enero de 2019


"Danae" obra de Rembrandt. 

De clara estética barroca, fue pintado por Rembrandt en 1636. Muestra una escena mitológica, donde la diosa Danae recibe a Zeus que se presenta en forma de agua dorada. Museo Hermitage.







CUERPO DEL DESVELO


Aquí, allá, en mínimos instantes
aún adormecidos en cantos de luz
y sencillez, un paisaje delicado  
en dichas y asombros asoma como
rutilante espiral de vuelos al sol.

Respirando estoy cada partícula 
de aire que la vivaz mañana al desperezarse
impulsa al ánimo. Lúbrico momento
en que tras el desayuno, perezoso 
e insensato estoy llevando –volutas 
al aire, lobos contra la luna-
un endiablado pitillo rubio a los labios.

Lo inmediato cobra realidad, 
se agranda –azul, rosa, suspiro 
o rumor tierno, en el centro mismo 
del corazón ante la mirada a la realidad, 
ante lo sencillo, ante la evidencia 
de los pequeños secretos que recorren 
la mente -feliz ahora- dueña o enamorada 
de este horizonte matutino, soplo de brisa, 
mar, viento,aliento, que sin cesar reverbera.

Y, pese a todo, amor, pese a recobrar
estos días las petunias del jardín 
su aroma y esplendor, siente tu ausencia 
el corazón, la siente el cuerpo del desvelo…


  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.




miércoles, 19 de diciembre de 2018

TE CONOZCO


"Modelo entre nubes" obra del pintor ferrolano y gallego Fernando Alvarez de Sotomayor.







TE CONOZCO


Te conozco, avanzo hacia ti con  abiertos 
brazos. Un presagio de ternura bordea
con transparentes tonos la vida,
habilitada en los dormidos bosques
del ensueño ahí donde los golpes 
de luz sostienen nuestra existencia  
–sombras, chispa, luz- que se crece 
y eleva en feliz complacencia.

Te conozco y avanzo, habitando
en tu cuerpo, momento que intento 
protegerme -vaguedades de la verde brisa, 
de los azules cielos, de las copas de los pinos 
veladas por la niebla que ligera se esparce 
por el santullano valle-, iluso de lo efímero, 
revestido con pasión, jugando contigo 
a amarnos por entre las crestas ardientes 
que señala encandilando el crepúsculo.



“SOLEDADES” (Provisional)
Cuaderno XVIII.  2013- 2014)
©Teo Revilla Bravo




martes, 18 de diciembre de 2018

LA GUERRA


"La batalla de Anghian", extraordinario mural del gran Leonardo da Vinci.  

Como curiosidad añadiré, que dicen que "La batalla del estandarte de Rubens es una copia de la obra de este artista italiano.






LA GUERRA

La sangre corre por calles y plazas
de ciudades sitiadas, silenciadas, fuegos,
que  forman alargados hilos, ríos
que se espesan llegando al lago o al mar
de los hondos infortunios.

Tras terribles bombardeos el gozo militar
se pone –pompa, protocolo, ritual-
bruñidos galones de  odio, destrucción,
espanto, muerte, mientras golpea brazos,
piernas, muslos, cinturas, corazones...

Cárdeno, silenciado momento;
el mundo, entre dos fuegos atrapado.

Rabiar sin entender nada de nada.
Dolor acumulado desde principios
de la misma humanidad, piedras
enormes que parecen caer ciegas del cielo,
gases nocivos de dolor y egoísta infamia.

Un caballo desbocado se detiene, 
piafa alocado en la desértica pradera 
de la desilusión, llevándose luego
luces y afanes;  espada de Damocles 
extendiéndose amenazante por el aire 
del desconcierto a punto de incidir,
en fatigadas, inermes, colectivas neurastenias,
fauces coléricas de endiablado sombrío espanto.

Todo incita a la hostilidad pese a los reclamos
permanentes de razón, justicia y  paz,
discursos que crujen como  papel desechado
en las manos sensibles  de la impotencia.

Registro todo sin entender nada.
Estoy bajo los efectos de una opresión más,
nacida de un anómalo sueño 
donde un llanto llamado Espanto 
arrasa sin piedad indefensos pueblos.

Luz en la luz, bueno es despertar
a la esperanza:
                       capto el ritmo de la brisa.




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo


viernes, 14 de diciembre de 2018

Danza–Ballet


"Danzarinas". 1885. Obra de Edgar Degas, considerado uno de los padres del Impresionismo. Retrató bailarinas en diversas circunstancias: mientras bailaban, se preparaban para ello o ensayaban. Al parecer tras contraer su hermano muchas deudas (era una forma de ayudarle a pagarlas), pues esta temática se vendía bien. Hoy son una muestra innegable de la riqueza de su arte pictórico.







Danza–Ballet
(Una aproximación al arte de la joven bailarina Claudia Perona)

Contemplar bailar a Claudia Perona es entrar en un universo especial, donde los sentidos cobran fuerza y ligereza a través de un trabajo de puntilla y de largas extensiones, comportamiento y lenguaje corporal transmitiendo hechos compositivos de enorme naturalidad y de gran valor creativo que ella va formando: movimientos, gestos, actitudes, que acaban siendo sublimares para el espectador. Verla bailar es sentir el temblor de la pureza, la vibración de la autenticidad, el reclamo de lo sensible, gran voltaje emocional que ella compone con los pies, con los  brazos, cuerpo y alma enteros, aflorados, extrapolándolos a la armonía, al encantamiento, en un potencial componente afectivo, filtro prodigioso donde predomina el plexo solar y las acertadas contracciones corporales. Todo eso que impulsa a la movilidad artística, ahí donde la zona pélvica se identifica como centro de gravedad y emoción, punto de arranque de la técnica, algo poco a poco adquirido desde joven y que la van conduciendo por caminos que pudieran llegar hasta la genialidad.
A través de la danza se crea un espacio íntimo, algo bello que se establece entre danzante y espectador. Claudia, majestuosa e intensa sobre las tablas, desarrolla una función expresiva de gran conformidad, logrando comunicarla al instante: el sentimiento escapa libre y vaporoso de la contextura del escenario, para invadir concordante todo el recinto convertido en una especie de euritmia o equilibrio de las formas físicas en una convulsión poética permanente. Claudia entiende bien el conflicto que se genera entre técnica y expresión, asombroso grito de vida y dicha que se produce sobre el escenario, lirismo acendrado y cálido que va produciendo chispazos de colores ante el espectador a través de un crescendo armónico y expresivo capaz de hacer experimentar cualquier tipo de emociones, ya sean mediante latigazos de melancolía, de alegría, de amor o soledad, de aquello que la trama justifique. La artista con su cuerpo, a través de la estética, bifurcándose en todas las direcciones (traslados, movimientos, ubicaciones) sola o acompañada por el elenco de bailarines, no titubea, acaricia o golpea el suelo al ritmo del latido de su corazón. Ahí nos domina, nos embruja, nos substrae, quedamos absorbidos por la magia de la imagen visual, enredo espectacular de conmociones expresivas, cuadro espléndido de eufonía, color y musicalidad.  La belleza creativa y física adquiere irradiación, cálidas texturas,  auténticas palpitaciones. 

La cosmovisión creada por la danza y la música, a través de los cuales el mundo se contempla como un escenario tan irreal como posible, se ha naturalizado en Claudia mediante el embrujo de la danza. Los largos aplausos al finalizar cada acto en que ella es presencia, así lo confirman, obteniendo su magnificencia máxima al finalizar la obra
Violines o pianos, preludios u oberturas de Schubert, Chopin,  Beethoven; piezas de Tchaikovski o de otros genios de la música clásica o moderna, suenan como gran acontecimiento orquestal, influyendo en movimientos bellamente elaborados. La música no es mero contrapunto; es símbolo; es llama que prende el fuego; es la base sincrónica del acierto y equilibrio, un chorro cósmico, un maná diluvial que acaricia y une, la fuerza que agita al artista sobre el estrado haciéndola volar y gozar. La danza es la gran ocasionadora de la belleza: desplazamientos corporales, agitaciones, rodamientos... Así se producen delicados dibujos, la enervación de todos los músculos que van formando resueltos las diferentes formas. Uno, como espectador, se siente realmente extasiado. Ahí su grandeza. 
Dicen que la danza es la expresión más bella del hombre, de las más sensibles dentro de las disciplinas del arte cuando se da en ella, en perfecto entendimiento, coreografía, baile y público. Esa autenticidad en Claudia Perona hablándonos con el cuerpo, estableciendo expresividad y liberación, creando su propia dramaturgia o liderato, es claro ejemplo de un trabajo bien desarrollado a lo largo de los años que hace de esta niña-mujer un ejemplo de superación constante. Claudia cree, pese a la dureza del esfuerzo en el advenimiento definitivo de la verdad, su verdad sugerente, harmoniosa y consonante con la que construye, sola o junto al resto de bailarines, un visual, sonoro, hermoso poema. A través de ese lenguaje, Claudia inventa-reinventa, escarbando en lo más hondo de sus sentimientos, emocionándonos hasta la lágrima cada vez que tenemos las suerte de verla elevarse, gravitando  y expandiéndose por la atmósfera a través de sutiles filamentos, vibrátiles centelleos, deslumbrantes traslaciones. Ella captura la gracia delicada del movimiento, y nos lo muestra introduciéndonos en las simetrías que se generan entre los cuerpos que se alargan en el salto, deslizándose, arqueándose, relajándose, contrayéndose, para dejarnos fascinados y sin palabras. 
Ahora viene la pregunta: ¿cómo lograr retener el movimiento, paralizar el tempo, permanecer en el embrujo, no deshacer el encantamiento? El gesto es el arte. El cuerpo, en Claudia, es su emisario a través de los sentidos y de los sueños que la habilidad de la danza dispensa; es la acción; el espacio; lo efímero permanente...

Barcelona.-junio.-2012
©Teo Revilla Bravo.


jueves, 13 de diciembre de 2018

GRANDES TEMPERAMENTOS ARTÍSTICOS


"Van Gogh pintando girasoles". Obra de su amigo e impresionante pintor Paul Gauguin, año 1888, pintada en la ciudad de Arlés, (Francia)







GRANDES TEMPERAMENTOS ARTÍSTICOS


Los hay impulsivos, rebeldes, hedonistas, inimitables, que tienden a experimentar con mayor rango emotivo y mente abierta los hechos de la propia vida que la de otros, pudiéndola enfocar epicúrea y sensiblemente hacia el arte, ámbito de emociones. Son artistas observadores, de afilada percepción y de autocrítica favorable. Algunos con rasgos de carácter comunes que saben identificarse prontamente con el intuitivo espectador, entreviendo con sus obras ese más allá que este amante del arte espera. Son los que no se dejan influir fácilmente por otros, mostrando una inclinación hacia la desobediencia de lo que otros consideran novedoso, no les va  lo de tener que pertenecer a una determinada rama, escuela, grupo o moda, por mucho éxito que éstos puedan ofrecer, toman riesgos, pues prefieren el trabajo independiente experimentando con nuevas técnicas. Son lobos solitarios y silenciosos sin influencias excesivas, apasionándose y acalorándose denodadamente mientras van buscando, al libre albedrío, color, líneas, texturas, formas, planos, notas, armonías, movimientos, disposiciones. Son  los que arriesgan, los que sueñan despiertos, los valientes. Aquellos que impulsan avances y sorpresas con dedicación absoluta siendo originales creadores tal como han sido la mayoría de poetas, escritores, compositores, pintores y escultores relevantes que en el mundo para ejemplo de otros han sido. Estos artistas pasan su mayor tiempo observando con sensible curiosidad lo que les rosea, con  marcada conexión con la naturaleza y su lado bucólico, aún permaneciendo trabajando en insoportables cuartos o talleres de ruidosas ciudades. Se imponen disciplina, concentración, trabajo, y aislamiento. Estos hábiles creadores tan particulares, suelen fluctuar, en una conducta podríamos decir que interpersonal, entre extremos de extroversión e introversión; es decir: pueden ser en un momento dado seres de marcada sociabilidad, y en otros permanecer en un absoluto aislamiento.

 Ni Fernand Léger, Vincent van Gogh, Picasso, Braque o Dalí, entre otros, se abandonaron negligentes a lo que se creaba y exponía en su momento,  ni se dejaron encerrar en las restricciones y directrices que suponía someterse a una determinada “escuela”, por libre e independiente que ésta se postulara. Ellos eran realmente el momento, eran el arte. Picasso lo subrayó en una ocasión al decir: “Cuando hicimos cubismo no teníamos ninguna intención de hacer cubismo, sino la de expresar lo que en esos instantes sentíamos”. Fue una circunstancia que se dio en un periodo heroico primordial en la historia del arte, ya que esta tendencia proclamaría explícitamente la declaración de independencia de la pintura frente a normativas tradicionales admitidas como inexcusables pautas. Los grandes temperamentos no inventan nuevos conceptos si no es para escapar rápidamente de ellos, dejando que artistas menores cuiden, propaguen, exploren y extraigan, sus posibilidades técnicas mientras ellos están en otra historia siguiendo su imparable instinto creativo. Pues cuando esos  espacios del arte a los que supieron abrir puertas han sido ocupados y completados por otros y se van cerrando, ellos ya se encuentran lejos indagando en territorios imprevisibles nunca antes explorados.   


Barcelona. Diciembre de 2018
 ©Teo Revilla Bravo.




lunes, 10 de diciembre de 2018

POESÍA Y REALIDAD



Retrato del poeta Max Hermann Neissr, realizada por George Grosz, artista grotesco, interesante y comprometido, que nos legó una extensa obra de carácter muy personal en la que supo retratar con gran autenticidad cómo era la vida en Berlín durante la república de Weimar, donde convivían ricos y pobres, esplendor y miseria, cafés y teatros, en los que las pasiones y los vicios de la sociedad se entremezclaban sin orden ni valores morales que los frenaran, caracterizando a la sociedad que hizo ascender al poder a Hitler en 1933








POESÍA Y REALIDAD

“La poesía no es un derroche de emociones, sino un escape de la emoción; no es la expresión de la personalidad, sino un escape de la personalidad. Pero, por supuesto, sólo aquellos que tienen personalidad y emociones saben lo que significa querer escapar de estas cosas”. T. S. Eliot

Hemos de considerar que el ser, en su carácter ontológico e histórico, ha sido objeto de mistificación y desmitificación por diversas ramas de estudio. La literatura, bien pensado y en ese sentido, consume al ser; afortunadamente, también bien pensado, la poesía lo repone. La poesía es la llama, es lo que se incendia y viaja hacia el fuego, es la evocación que merece ser transcendida, es el arte de pretender escapar a la inexorabilidad del tiempo fugitivo y subjetivo. La poesía alumbra la verdad, es la rotura mental con la razón, la realidad íntima, la esencia del ser, la muerte, unifica la sensibilidad donde el poeta enlaza lo emocional a lo intelectual o viceversa, busca y encuentra relaciones ocultas entre las cosas para aplicarlas a su experiencia iluminadora. Según Heidegger, la poesía, la historia y la identidad, se cruzan, lo que provoca una interrelación complementaria en la definición que puede hacerse de ello. Mientras la poesía es intensificada por los equilibrios ideológicos y culturales de su origen, la historia es la memoria sostenible. En este contexto, a la poesía se le confiere el poder de revelación, pues arroja luz sobre la complejidad abonando el campo del compromiso del ente con el espíritu. Es, como decíamos, la llama del fuego benefactor que sirve de nexo entre la realidad y el deseo, vínculo que anhelara vivamente el poeta sevillano Luis Cernuda y que plasmó en célebres versos. El poema, en todo caso, va estructurándose con la habilidad puesta en conseguir hallar emancipación y poder desnudar la verdad intentando hacerla posible y conducirla hacia las zonas hondas del alma humana. La poesía, como la filosofía, nos ayuda encontrar las repuestas a cerca de la vida, la existencia y el cosmos. Si el poeta careciera de vuelo como diría nuestra filósofa María Zambrano, no habría poesía, no habría palabra, no habría música. Toda palabra, en poesía, requiere un alejamiento de la realidad, es un grito de liberación.

Aunque se habla mucho sobre Poesía, no existe una definición posible sobre su significado. Cualquier definición que hagamos, es un atentado contra su propia existencia. La poesía es el asombro -representado por la palabra- que experimentamos ante la vida, la naturaleza y el universo. Podemos hablar y especular una y mil veces sobre lo que nos provoca y hace sentir, pero más allá de este sencillo apotegma es complicado -como todo sentimiento- tratar de definirla, pues caeríamos muy probablemente en arrogante ignorancia.


Barcelona, octubre de 2016.
©Teo Revilla Bravo.