"Luces y sombras", obra de mi autoría realizada a óleo en 2006
LAS GANAS DE ESCRIBIR
A veces llega el cansancio, el último y definitivo cansancio del que hablaba Emil Cioran en una de sus agudezas literarias. No es fácil hallar la idea brillante, el relámpago glorioso como despunte de una genialidad que nos pueda llevar a escribir la novela de nuestra vida, algo que merezca la pena contar creyendo que se podrá dejar bordado y listo para que lo asuma y devore un buen lector. Las ganas, mientras se piensa qué idear para continuar lo ya relatado, pueden flaquear. No siempre el poder de imaginar mundos estelares y fascinantes está al alcance de uno; qué más quisiéramos. Hace falta tesón y esfuerzo mental, saber mover el tablero, hacerse preguntas oportunas, intentar situarse ante otros formatos especulativos que nos alejen de los cómodos hábitos que nos colapsan, y explorar y confirmar todos los mimbres posibles a nuestro alcance de modo que hagan del escrito algo serio, sin desestimar las volutas de lo fácil y efectivo que nos da personalidad; hay que huir, en todo caso, de la desintegración total que como sensación fatalista a menudo nos invade, caótica circunstancia que puede invalidar y anular lo logrado, desvaneciéndose ante nuestros ojos la ilusión y la magia.
Reconciliarnos con la vida. Ensalzar con encantamiento y júbilo la existencia, saber sobreponernos a lo que pareciera con frecuencia y melancolía un fracaso tras acumular estupores, brumas e inútiles desconsideraciones. Hay que obviar las ganas de llegar a la fama, esa pérfida trampa que a veces nos colapsa, el querer lograr la fortuna literaria sobresaliendo por encima de todos y, ante todo, el querer alcanzar ese amor a la inmortalidad fatua, pues nada de esas fantasías nos lleva a lo esencial, que es a ser concienzudos escritores. Conformémonos con la familiaridad del reconocimiento de nuestro círculo social cercano, con la distinción y ánimo entre colegas, con ser honestos con nosotros mismos y seguir escribiendo honestamente, algo altamente saludable para alimentar nuestro espíritu literario.
Barcelona, octubre del 2025.
© Teo Revilla Bravo
Gracias por hacerse eco, Pier Carlo Lava, en "Aleisandria Post"
“Las ganas de escribir” di Teo Revilla Bravo: quando scrivere significa resistere al silenzio
!Holaa, Teo¡
ResponderEliminarEspectacular reflexión. Es verdad que a veces las ganas flaquean y da miedo perder la magia, pero leerte nos recuerda que escribir también es resistencia y esfuerzo. Un análisis muy honesto sobre el proceso creativo. ¡Un abrazo!
Y se muy muy feliz.
Muchísimas gracias por la lectura, Marina, es un placer para mí recibir tu atento y amable comentario.
EliminarUn abrazo y muy buen jueves.
Bienvenido de nuevo Teo. Espero que hayas disfrutado las vacaciones.
ResponderEliminarLas ganas de escribir no pueden faltarnos y como bien dices, nada de aspirar a grandes metas, si lo que pretendemos es alimentar nuestro espíritu literario, como tú has hecho en tan excelente regalo de principio de temporada.
Enhorabuena y
Besicos muchos.
Muchísimas gracias, Nani. Vuelvo, poco a poco, a renovar este espacio con nuevos proyectos pictóricos y literarios, en lo que se puede y se merece. Las vacaciones fueron maravillosamente bien; por fortuna, necesito regresar de vez en cuando a ese santuario vivo que es la Montaña Palentina.
EliminarY no, que no nos falten nunca las ganas de escribir, de expresarnos, de intentar sacar lo mejor de uno mismo. Gracias por la atenta lectura, un gran abrazo.
Escribir y leer son mágicos no alimentan el alma. Te mando un beso.
ResponderEliminarAsí es, Judit: nos alimentan el alma, nos hacen mejores, entendemos mejor la vida.
EliminarMuchísimas gracias por tu lectura.
Un abrazo.
Teo, qué profundidad tiene esta reflexión tuya sobre ese cansancio último del que hablaba Cioran, ese momento en que las ideas parecen esconderse y la imaginación no alcanza mundos estelares como uno quisiera . Me gusta cómo recuerdas que escribir exige tesón, preguntas oportunas y la valentía de alejarse de los hábitos que nos encorsetan, porque solo así se evita esa desintegración fatalista que a veces nos invade y amenaza con borrar la ilusión y la magia . Y es luminosa tu llamada a reconciliarnos con la vida, a ensalzar la existencia sin dejarnos atrapar por la fama ni por la inmortalidad vacía, porque lo esencial —como bien dices— es ser escritores concienzudos, honestos con nosotros mismos y fieles a ese espíritu literario que nos sostiene .
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Teo.
Enrique, tus palabras las valoro y guardo como llegadas en momentos memorables de recíproca amistad. Muchísimas gracias por comentarios que van más allá de la lógica de decir algo y contentar, que sobrepasan ese lado cordial que en general intentamos conservar, pues tus consideraciones nos dan cuenta de la persona buena y sensible que eres, amén de poseer una inteligencia notable y un buen saber decir, que es lo mismo, en estos casos concretos, que saber escribir.
EliminarTe aprecio mucho.
Un inmenso abrazo, ya desde Barcelona.
Yo creo que exigir a cada página que sea memorable es la manera más rápida de quedarse sin escribir. Con esa presión, al menos a mí me parece que cualquier hallazgo puede quedarse pequeño y acabar descartándose demasiado pronto, cuando quizá solo necesitaba tiempo. No sé si está en nuestras manos decidir cuánto durará una obra ni hasta dónde llegará; supongo que eso lo resuelven los años y quienes vengan después. Lo que sí pienso es que quien la firma puede trabajarla hasta sentir que no ha hecho trampas consigo mismo. Volver a la mesa incluso en los días sin entusiasmo quizá sea, a mi modo de verlo, la parte más difícil y menos visible del oficio. Me alegra mucho volver a disfrutar de tus escritos.
ResponderEliminarQué razón tienes, Carlos. Sin embargo, es el camino, el fin de todo escritor que se precie, que desee mejorar, aun sabiendo que es un destino inalcanzable como todo en el arte y casi que puedo añadir que en la vida. Nuestros deseos, nuestras fantasías, nos juegan malas pasadas, pero ahí andamos cabezones tras lo imposible, tras la utopía. Quizás sea una manera de ir mejorando el mundo; podría contribuir.
EliminarUn gran abrazo y muchísimas gracias.
Veo que en tu respuesta me has rebautizado como Carlos. Como te tengo cariño, por hoy acepto el cambio, pero la próxima vez devuélveme a Angelo, que ya estaba acostumbrado. Un abrazo
EliminarDisculpa, Angelo, qué razón tienes, qué despistado llego a ser. Había comentado a varios Carlos y traía conmigo el nombre bien señalado en la mente... No volverá a pasar (o sí y en tal caso vuelves a disculparme)
EliminarUn inmenso abrazo, apreciado amigo.
Apreciado Teo, una entrada que entra en ese terreno de los baches que se le presentan al escritor, para sentir que lo persigue ese infortunio definitivo de haber entrado en esa laguna, donde se ahoga la capacidad para escribir, encontrar contactos que nos devuelvan a la capacidad de escribir. Pienso, que no es el definitivo. El que nos deja una extenuación total, es el que proviene a la cercanía de la muerte. LOs otros aún con vida, son mujertes temporales que nos dejan sobreaguar nuevamente a la escritura, porque siempre que tengamos vida, así estemos en el aburrimiento más colosal, en la desidia más mórbida, la vida misma nos arranca a la luz, si no es la muerte revistada que agota nuestra vitalidad.
ResponderEliminarUn abrazo. Carlos
Un abrazo, Carlos, tus palabras, tus comentarios, ¡qué bien recibidos son siempre! Aprendo, siento al que comprende, al que estimula, al que comparte.
EliminarUn gran abrazo.
Tan honesta y sinceramente como lo hacés vos, eso es suficiente, Teo, para llegar al corazón... con esa "voz" literaria tan personal!!
ResponderEliminarAbrazo admirado!!
Muchísimas gracias, apreciado Carlos. Y, no obstante, cuánto por aprender y enmendar..
EliminarUn inmenso abrazo ya desde Cataluña.
Yo creo que tienes un maravilloso don al escribir y transmitir tantas cosas lindas.
ResponderEliminarLo importante es que tú consigues conectar con el lector.
Un placer tu regreso.
Feliz mes de Septiembre.
Un abrazo.
Y, como siempre, muy buena la pintura.
Muchísimas gracias por valorarlo de ese modo, Amalia. Poco a poco vamos mejorando, aunque esto no acaba nunca, no tiene meta. Lo de conectar con el lector es cierto en alguna medida, máxime cuando hay tan poca gente que lee, con apetencia y de manera constante.
EliminarGracias también lo lo de la pintura: otra forma de expresión maravillosa.
Un abrazo.
Hola, Teo.
ResponderEliminarAnte ese retrato que me recuerda un Cristo descendido, entiendo tus reflexiones ante el hecho de escribir, de todos los que lo hacemos simplemente porque nos gusta. En mi caso, ya sé que no seré un joven talento dispuesto a comerse el mundo, en parte por la edad y en parte porque no compito en nada, con nadie. Simplemente me alegra saber que de tanto alguien me lee e incluso a veces me lo hacen saber; eso ya me reconforta.
Un abrazo.
No lo había visto así, Abert, pero en cuanto te leí y lo miré (está en el salón de la casa), sí noté esa actitud, esa bajada de cabeza, ese posible ser sufriente en una cruz...
EliminarEn cuanto a la escritura, al arte en general, lo de competir debería estar prohibido. Trabajamos el arte, la escritura, como medio de expresión con voluntad de contribuir a que otros puedan beneficiarse de ello, o simplemente para lograr el propio desahogo.
Un abrazo grande; a ver si coincidimos en el Café de la Ópera un día..
Sí, la fama no importa, solo importa escribir; amamos las palabras en sí mismas. He escrito versos y cuentos desde la primaria, y en mi juventud también participé en concursos en nuestro país. Y los consejos de jardinería que ahora publico aquí en mi blog, los escribí para uno de nuestros periódicos durante diez años. Escribir es mi vida, la alegría de mi vida.
ResponderEliminarAmamos las palabras en sí mismas. Es cierto, Stara. Sin la palabra no podríamos expresar nuestras inquietudes, nuestras alegrías, la belleza de la creación, los afectos, el amor... Quizás sin ellas ni lograríamos apreciar todo lo que de verdad da sentido a la vida.
EliminarGracias por llegar hasta este pequeño rincón de ilusiones. Un abrazo y muy buen comienzo de semana.
Esa segunda parte de tu exposición denota al escritor honesto y realista que eres. Y que siempre hemos percibido.
ResponderEliminarY tu otro arte, a tu estilo también.
Siempre un placer, amigo Teo.
Sigues en tierras de la Montaña?
Fuerte abrazo.
Gracias por tus apreciaciones en cuanto a mi tarea como escritor, Ernesto. El placer es, también, sentirme amigo tuyo.
EliminarUn abrazo grande ya en Barcelona.
Buscar la fama o la inmortalidad, solo nos aleja del alma de la literatura. Crear desde la honestidad y alimentar el espíritu es el verdadero éxito. Es lo que yo pienso. Cada ser humano, es un mundo.
ResponderEliminarUn abrazo y se muy muy feliz.
Igualmente, Marina, que todo, todo te vaya bien. Y sí: sigamos amando con alma la literatura.
EliminarBuen finde y un abrazo.
Encantada y agradecida de encontrarme de nuevo con tus reflexiones. Un abrazo
ResponderEliminarInma, muchísimas gracias por tu visita. La reflexión... Que no nos falte ese poder de intentar entender el mundo, ¿verdad? Gracias y un abrazo grande.
EliminarEstimado Teo. Pese a todas las desidias que pueda emerger, siempre hemos de soslayar esos instantes o paréntesis y volver a preguntar el porqué, el donde, hacia qué objetivo mover los hilos de la imaginación y de esa capacidad intrínseca que se posee, para alcanzar instante de belleza... Ahí Teo, en esa enriquecida danza de lo creativo tenemos que seguir.
ResponderEliminarUn abrazo
Pues, sí, apreciado Dionisio, te leo y he de darte la razón; no queda otra si queremos mantener esta vocación de escritores, de comunicadores, de necesidad de desahogos, de lo que sea que nos ponga ante un teclado. Muchísimas gracias y un gran abrazo. ,
EliminarHola, Teo.
ResponderEliminarEscribir es una terapia muy buena, por lo menos a mí me ha ido muy bien. Es verdad que a veces no encuentro palabras para lo que quiero decir y me pongo nerviosa, pero aun así he mejorado mucho, porque después del ictus lo necesitaba y lo he conseguido. Por eso, ¡viva la escritura!
Un abrazo y cuídate mucho.
Sí, sí que lo es, Piedad. Dímelo a mí, que vengo escribiendo desde que tengo uso de razón para cubrir soledades y dejar desahogos necesarios. Esa misma constancia hace que vayamos progresando, que cada vez lo hagamos mejor y más convencidos. Muchísimas gracias por tu amistad.
EliminarUn inmenso abrazo.
Como tu bien dices, tiene que ser tarea harto difícil el conseguir la fama, ya que no solo depende de uno mismo, por lo que veo muy realista, el apreciar de momento lo ya conseguido, seguir disfrutando de lo que escribes aunque sea para un círculo más pequeño, y nunca perder la esperanza, y más con el dominio de las letras que tienes, y como sabes conectar con el lector con tu don y arte de escritor, y tu sensibilidad... que si ha de llegar, llegará. Y lo más importante para ello es, que no falten nunca esas ganas de escribir.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, amigo Teo.
Nunca perder la esperanza, esa es la clave, amigo Manuel. Hay que seguir, voluntariosos, dando finalidad a aquello que nos mantiene vivos, como la pintura o la escritura en mi caso. Que no falten las ganas, no.
EliminarGracias
Muchísimas gracias, Pier Carlo Lava, por la entrada relativa a este escrito que has puesto en tu blog de Alessandría en italiano. Pasaré a mirarlo y leerlo con tranquilidad en cuanto pueda.
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