ENTRE PALABRAS Y SILENCIOS

miércoles, 27 de noviembre de 2024

PERMANEZCO

 


"El último viaje del temerario" 1839 , de William Turner




PERMANEZCO 


 Permanezco detenido

en un cautiverio donde la sombra

me persigue y ciñe alargada

impidiendo, preso insomne,

el viaje emprendido  hacia

el descargo de entrever

y de alguna manera revelar,

fines, logros y alegrías.

               

El viento hace temblar la roca                                                              

que impide avanzar la nave,

envía órdenes al rayo,

calcina  retumbos y existencias,

derrite —conchas, caracolas—

lo vivo y  puro, busca anular

la bondad de verla navegar,

en clara pulsación y embelesos

marinos, atravesando los mares

en preludios de calmas y bravuras.

 

¿Hacia dónde pilota el misterio?

 

Tiempo de plenitud, destino

de extensos viajes y sueños,

de eternidad e intimidad batidos

por tanta ola de querer —canto

al viento—, en probidad,  feliz

y exaltado existir contigo.


BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo






 

martes, 12 de noviembre de 2024

LA POESÍA COMO AVENTURA




Chagall, poeta con alas de pintor





LA POESÍA COMO AVENTURA


            Quién es el ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable a los pueblos? Nos lo dijo José Martí, poeta cubano.

                             

 Poesía es lo que está dentro de la voz, del lenguaje, de la palabra, en el aliento, en el alma, en todo lo noble y bello que nos rodea. Poder acercarse a ese interior y tratarlo debidamente depende de las circunstancias sociales e individuales de cada uno, sumadas a una profusión de ingénita sensibilidad. Todo cuanto nos rodea es poesía, si sabemos mirar: la contemplación, el pensamiento, la creatividad, el amor, el sentimiento, la solidaridad,  la vida, la muerte, el goce, el dolor…

Escribir es un riesgo que se corre, una aventura convertida en éxito o torpeza dependiendo como resulte, pues requiere vigilancia, control de la inteligencia y un conocimiento suficiente del idioma. La vida no es poesía, pero la poesía es vida. Tiene mucho de sagrado, de contemplativo y personal. A través de ella se bucea en lo oculto secreto para aflorarlo y revelarlo. Puede resultar alegre y festivo, así como turbador,  angustioso y triste, pues está en todas las realidades manifestándose como acto de fe.

Para escribir buena poesía hay que haber sufrido por una u otra causa, haber amado y gozado, haber percibido los sueños y avatares de la existencia. El poeta se enraíza en lo bueno y tormentoso que le toca vivir, escribiendo sobre ello por pura necesidad de desahogo. Lo que registra y luego escribe, son sombras y luces que le han permitido reparar en los propios errores y crecer. Hay que mantener abierta los fundamentos de la existencia para poder reinar sobre la muerte, y esto solo se consigue a través de la poesía, magnética relevancia musical que suena sobrecogiéndonos en nuestro paisaje interior, diálogo íntimo que se intenta aclarar por la imperiosa necesidad que tenemos de conocernos.

La palabra apareció, en los lejanos tiempos de la prehistoria, permitiéndonos el lujo de poder llevarla hasta el contacto directo con lo que sentimos. Con ella podemos explicarnos, tener la posibilidad de hacer hermosa literatura, llegar al otro. Como nos dice Swedenborg Levertov, la tarea del poeta es mantener abierta la comunicación ente el hombre y su imaginación, el hombre y sus sentidos, el hombre y el hombre, el hombre y la naturaleza, el hombre y los dioses”, una alianza entre el yo y el tú consagrando el momento en que la palabra se funde como nuevo lenguaje, pues los poetas escriben siempre las mismas cosas pero dándoles un matiz contrastado. El poeta tiene el deber de reconquistar la palabra olvidada, poblarla de luz, y llenarla de efectos y afectos.

El poeta, al que se le tendría que dar todas las facilidades para publicar y llegar a la gente porque ese es su fin en la sociedad, ha de lograr mostrar, inquietar, conmover, deleitar, encantar, instruir, iluminar, ha de hacer perceptible lo oculto desvelando su realidad, ya que su misión es converger con otros estableciendo un lazo de solidaridad universal.

 

Barcelona. Junio de 2015.

©Teo Revilla Bravo.

 

 


sábado, 2 de noviembre de 2024

VIENTO SÚBITO

 "El pensador", obra escultórico de Auguste Rodin





VIENTO SÚBITO

 

El viento súbito. Las nervaduras

inquietas de lo interno. El advenimiento

del frío enero. La gula  insaciable 

del momento. El pájaro volando rápido 

mientras poco a poco por el forado 

de la entreabierta ventana más allá 

de la absorta mirada se encoge el cuerpo.

 

En el embrión de un caracol sobre noches

cuajadas de estrellas gravitando,  

astral candor, invitada por la masa enérgica 

del universo, el alma se desplaza afrontando 

lo profundo  de su existencia flotando,

adormilada hebra desvaída sin arcanos ni secretos, 

entre arrullos y sones errantes propiciados 

por el deshabitado advenimiento del  esquivo 

—¡oh, inútil latido!— punto neutro de la nada.


BROTAN LAS PALABRAS

© Teo Revilla Bravo